Especialistas en salud animal han señalado que las cáscaras de manzana pueden ser un complemento saludable para la alimentación de los perros cuando se administran de manera adecuada y en cantidades controladas, despertando el interés de dueños que buscan alternativas naturales a las golosinas comerciales.

Lejos de ser un simple desperdicio de cocina, la piel de la manzana contiene fibra dietética, vitaminas y agua, nutrientes que pueden favorecer la digestión y el tránsito intestinal de los caninos si se incluyen como snack ocasional dentro de una dieta equilibrada.

Además, los expertos señalan que las vitaminas presentes en la cáscara, como A y C, contribuyen al fortalecimiento del sistema inmunológico y al bienestar general del animal, sin añadir un exceso de calorías. Por su textura, masticar trozos de cáscara también puede tener un efecto ligero de limpieza dental, aunque no reemplaza las prácticas de higiene bucal recomendadas por los profesionales veterinarios.

Pese a estos beneficios, los veterinarios insisten en tomar precauciones antes de ofrecer este tipo de alimento. Es fundamental lavar bien las manzanas para eliminar residuos de pesticidas y ceras que pueden ser perjudiciales para la salud del perro, y retirar el corazón y las semillas, que contienen compuestos potencialmente tóxicos si se consumen en grandes cantidades.

Los especialistas enfatizan que las cáscaras deben considerarse un complemento ocasional y no sustituir una dieta completa y balanceada formulada para las necesidades nutricionales específicas de cada perro. Introducir cualquier alimento nuevo de forma gradual también es clave para observar posibles reacciones digestivas y ajustar las porciones según la tolerancia del animal.

Con información de: TN

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