El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, ratificó que las personas que permanezcan en territorio estadounidense de forma irregular están sujetas a procesos de deportación, confirmando la continuidad de las políticas migratorias de la administración de Donald Trump.
Durante sus declaraciones, el funcionario instó a los migrantes en situación no reglamentada a abandonar el país de manera voluntaria y sugirió que, de desearlo, inicien solicitudes de ingreso a través de los canales legales establecidos.
El vicemandatario enfatizó que el ingreso no autorizado constituye una infracción a las leyes federales y detalló los criterios operativos aplicados por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). En ese sentido, explicó que, debido a las limitaciones de recursos y personal, las agencias de control migratorio priorizan la expulsión de personas con antecedentes por delitös violentöss, aclarando que esta jerarquización responde a un enfoque logístico y no a una modificación en la postura general del Ejecutivo.
Finalmente, Vance atribuyó el diseño de la estrategia actual a la articulación entre el DHS y la asesoría de la Casa Blanca, destacando que desde el inicio de la gestión se incrementó el número de funcionarios destinados a los operativos de control. Asimismo, el vicepresidente sostuvo que las autoridades han concretado la salida de más de tres millones de personas en los últimos 18 meses, reiterando que la permanencia en el país sin el debido estatus legal carece de respaldo bajo el marco normativo estadounidense.
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