El Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena inauguró este 2026 marcando un antes y un después en su historia. Bajo la batuta del director canadiense Yannick Nézet-Séguin, el evento más seguido de la música clásica ha apvstado por la modernización y la inclusión al incorporar obras de dos compositoras en su tradicional programa. Tras décadas de un monopolio masculino casi absoluto, este recital demuestra que es posible renovar el encorsetado estilo vienés sin que el concierto pierda su esencia.
La gran novedad de esta edición ha sido la inclusión de piezas de la afroamericana Florence Price y de la pionera austríaca Josephine Weinlich. El «Vals del arcoíris» de Price, inspirado en la música popular afroamericana, y las «Canciones de sirenas» de Weinlich —quien fundó en 1875 la primera orquesta femenina de Europa, resonaron en la Sala Dorada de la Musikverein como un mensaje de empoderamiento.
Según explicó Nézet-Séguin, esta elección busca dar visibilidad a figuras injustamente relegadas por su género o raza, ofreciendo al público una visión de la música clásica mucho más abierta y representativa de la sociedad actual. A pesar de este avance, el concierto sigue poniendo de manifiesto los dêsafíos de género en una institución que no admitió mujeres en sus filas hasta 1997 y donde todavía hoy el 83% de sus integrantes son hombres.
Aunque el camino hacia la paridad es lento, siendo esta apenas la segunda vez en 86 ediciones que se incluye a una mujer compositora, la dirección de Nézet-Séguin supone un paso firme hacia el futuro. Con una audiencia de cientos de millones de personas en todo el mundo, la Filarmónica de Viena inicia el año con un gesto simbólico que acerca su histórico legado a los valores de igualdad del siglo XXI.
Con información de: EFE
Foto: EFE









