Lograr una manicura duradera no depende solo del esmalte o del color elegido. La preparación de la uña influye de forma directa en el resultado final. De acuerdo con el blog de Essie, este paso resulta clave tanto en manicuras profesionales como en las realizadas en casa. En ese proceso previo, el vinagre blanco destaca como un recurso utilizado para limpiar la superficie de la uña antes de aplicar la base y el color.
Su función principal consiste en preparar la uña para favorecer una mejor adhesión del esmalte. Según el blog NailKnowledge, el vinagre ayuda a eliminar grasa natural, humedad y residuos que permanecen en la uña incluso después del lavado de manos. Esta limpieza permite que el esmalte se adhiera de mejor manera. Como resultado, la manicura puede durar más tiempo sin levantarse en las puntas. Essie explica que este efecto se produce porque el vinagre actúa como un desengrasante suave sobre la uña.
Además, su uso ocasional contribuye a disminuir el tono amarillento causado por la aplicación constante de esmaltes. El vinagre arrastra pigmentos superficiales sin alterar la estructura natural de la uña. El vinagre se utiliza solo como paso previo y nunca se mezcla dentro del frasco de esmalte. La aplicación correcta inicia con uñas limpias. Luego, se humedece un algodón con vinagre blanco y se pasa suavemente por cada uña. Después, se deja secar al aire sin enjuagar. Una vez seco, se continúa con la aplicación de la base y el esmalte de forma habitual.
Este método cumple una función similar a la de los productos deshidratadores usados en salones de manicura. Essie advierte que el vinagre es un producto ácido. Su uso frecuente puede provocar resequedad en la uña y en la piel de los dedos. Por esta razón, se recomienda aplicarlo solo de manera ocasional.
Con información de: La Vanguardia









