“Vayan a donde están los blancos para que reciban el agua sobre la cabeza y puedan entrar en el cielo”. Según la tradición esa fue la instrucción con la que se apareció la Virgen de Coromoto ante el cacique de la tribu Los Cospes y su familia, cierto día del año 1651, a orillas de un riachuelo ubicado en el actual poblado Quebrada de la Virgen, en Guanare, estado Portuguesa. 

En una segunda ocasión, el 8 de septiembre de 1652, la imagen luminosa de la Bella Señora sorprendió nuevamente al indígena, esta vez en su choza. El hombre, llamado Coromoto, quiso atajarla y en su intento la Virgen le dejó en una de sus manos un pequeño pergamino que tiene impresa su imagen y es hoy la reliquia de la Patrona de Venezuela.

La fecha quedó instaurada como el día de la aparición de las advocación mariana y la reliquia se mantiene en custodia en la Basílica Menor Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto, un templo construido en su honor que está ubicado a unos 25 kilómetros de la ciudad de Guanare, justo en el lugar de su aparición. Cada 8 de septiembre, miles de fieles católicos llegan al recinto a reencontrarse con la Santa Madre y a participar en procesiones, misas, caravanas, vigilias y rosarios, entre otras actividades programadas por la Diócesis de Guanare. 

Auténtica y reveladora reliquia

La sagrada reliquia de la Virgen de Coromoto mide 2,5 centímetros de alto y 2 centímetros de ancho y fue restaurada por primera y única vez entre el 9 y el 15 de marzo de 2009, con la aprobación de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV). Al finalizar el proceso, el Obispo de Guanare para la fecha, José Sótero Valero Ruz, destacó en una rueda de prensa que el procedimiento probó que en el mundo hay solo dos reliquias auténticas y originales de la Virgen María: la Virgen de Guadalupe, en México, y la Virgen de Coromoto, en Guanare.

La restauración fue realizada por los expertos Pablo González, Carmen Díaz y Nancy Morella Jiménez, esta última responsable de restaurar el Acta de Independencia de Venezuela. El equipo contó con el acompañamiento de José Luis Matheus, de la Fundación María Camino a Jesús, y tanto para los químicos como para los voceros de la CEV, los hallazgos fueron inexplicables: 357 años después, la reliquia “estaba casi intacta”, afirmó Valero Ruz.

El trabajo se llevó a cabo durante cinco días en un laboratorio instalado en el Santuario Nacional y mediante el estudio microscópico no solo se comprobó la autenticidad de la Reliquia Divina sino que se encontraron elementos sorprendentes en la imagen, entre ellos que la corona de la Virgen y el niño son típicamente indígenas, que los ojos de la Virgen miden menos de un milímetro, tienen presencia de iris y que el ojo izquierdo tiene características de un ojo humano, diferenciándose con claridad el orbe ocular, el conducto lagrimal, el iris y un pequeño punto de luz donde se pudo observar una figura humana con características especiales.

Los restauradores explicaron que “el PH del agua donde se mantuvo sumergida la imagen por 18 minutos para ser desprendida del vidrio, dio 7; es decir, un agua visiblemente amarillenta, verdosa, pero con un PH de pureza 100 % inexplicable”. Pablo González, uno de los expertos, detalló que “la reliquia está adherida en el papel, se observan trazos perfectos y en relieve, pero lo asombroso es que el papel no absorbió la tinta. Para la época, solo existía la tinta china y está más probado que ésta, al ser trazada en un papel algodón, similar a una servilleta, no solo se adhiere sino que se expande, cosa que no ocurrió con la imagen de la reliquia y que científicamente no tiene explicación”.

El restaurador aseguró que se utilizaron técnicas de vanguardia, reactivos químicos adecuados, cámara de humidificación y equipos de control de humedad y temperatura. “Hicimos uso de los más sofisticados equipos para garantizar un trabajo perfecto”, sostuvo. 

Venezuela tiene su Patrona desde hace 71 años 

Tres siglos después de su aparición, la Virgen de Coromoto fue coronada como la Patrona de Venezuela el 11 de septiembre de 1952, privilegio con el que desde el siglo XVII la iglesia católica resalta la devoción por una advocación mariana. La decisión puede ser de naturaleza pontificia (concedida por el Papa), diocesana o litúrgica, pero siempre en atención a ciertas normas, entre ellas que la imagen tenga más de 50 años, que su devoción y valor histórico-artístico estén probados y que sea una imagen de culto. 

La Virgen llanera porta la corona que simboliza el carácter regio de María como Madre de Dios desde hace 71 años, pero fue el 1º de mayo de 1942, 10 años antes de ser santificada, cuando el Episcopado Nacional proclamó como Patrona de Venezuela a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Coromoto.

Aquella declaratoria fue aprobada y ratificada por el Papa Pío XII el 7 de octubre de 1944 y la decisión fue dada a conocer en Venezuela en 1947, cuando el Hermano Nectario María recibió del Vicario de Cristo, en Roma, el documento en el que se confirma, constituye y declara a la Santísima Virgen de Coromoto como “Celeste y Principal Patrona de toda la República de Venezuela, con todos y cada uno de los privilegios litúrgicos que competen a tales principales Patronas”.

A la Virgen de Coromoto, que también es patrona de la Diócesis de Punto Fijo y de la Arquidiócesis de Caracas, se le rinden honores tres veces al año: el 2 de febrero, cuando se celebra la entrada triunfal de su reliquia a la Basílica Catedral de Guanare (1654); el 8 de septiembre, por el aniversario de su aparición (1652); y el 11 de septiembre, fecha de su Coronación Canónica como Patrona de Venezuela (1952).

Con información de Últimas Noticias.

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