En la actualidad, hay más opciones que nunca para surcar los cielos en un jet privado sin ser jefe de Estado, director ejecutivo o dueño de una aeronave. Desde la caída de los viajes por la pandêmia del COVID-19, los fabricantes de aviones han visto una recuperación constante en la demânda. Las cifras más actuales señalan que hay alrededor de 23.500 aviones privados en servicio en todo el mundo, según Denesz Thiyagarajan, jefe del equipo de aviación general de IBA Insight, una empresa de consultorías en aviación.

El perfil del usuario promedio de los jets privados también ha cambiado, y se ha ampliado, desde la pandêmia. El mercado ahora incluye a «familias, emprendedores y personas que vuelan por primera vez, buscando la flexibilidad, confiabilidad y lujo que las aerolíneas comerciales no pudieron garantizar durante la crïsis», indica Thiyagarajan. El experto piensa que este cambio se debió a una alta liquidez y prioridades cambiantes durante la pandêmia. A la vez, el aumento de las opciones de vuelos chárter facilita el acceso a jets privados.

El jet de negocios más pequeño es un avión de cuatro plazas y corto alcance. Luego vienen jets de alcance medio, para 6-10 pasajeros. Después tenemos a los aviones de largo alcance para 10-19 pasajeros y, finalmente, están los aviones ejecutivos para 20-50 pasajeros, o incluso más. No todo el mundo busca grandeza y lujo. Pero existe una mayor demanda de aviones más grandes, mientras que «la proporción de aviones medianos y ligeros ha disminuido en la última década», según Riefer.

Con información de: La Vanguardia

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