Dormir no siempre significa descansar, en medio del ritmo acelerado de la vida moderna, el Yoga Nidra, conocido como “el yoga del sueño consciente”, se ha convertido en una tendencia de bienestar que busca ofrecer al cuerpo y la mente un descanso real, sin necesidad de dormir profundamente. A diferencia de la meditación tradicional, esta técnica se realiza acostado y guiado por una voz que conduce a un estado de relajación tan profundo que, según expertos, puede equivaler a varias horas de sueño reparador.
El proceso consiste en mantener la mente despierta mientras el cuerpo entra en reposo absoluto. Durante una sesión, el practicante sigue un recorrido de conciencia por cada parte del cuerpo, acompasando la respiración y enfocándose en una intención positiva o sankalpa. El resultado es una experiencia entre el sueño y la vigilia donde el cerebro desacelera, el sistema nervioso se regula y el estrés disminuye de forma notable.
Según especialistas en bienestar y psicología del sueño, una práctica constante de Yoga Nidra ayuda a mejorar la concentración, la memoria y la gestión emocional. Además, está siendo recomendada como complemento terapéutico para personas con insomnio, ansiedad o agotamiento mental. Lo más atractivo es su accesibilidad: no se requiere experiencia previa, posturas complejas ni esfuerzo físico, solo un espacio tranquilo y disposición para desconectar del exterior.
Aunque sus raíces son milenarias, el auge actual del Yoga Nidra está impulsado por la necesidad de encontrar pausas conscientes en medio del exceso de estímulos digitales. Plataformas de bienestar y aplicaciones de mindfulness ya incluyen sesiones guiadas, y cada vez más estudios de yoga ofrecen esta práctica como alternativa a las clases tradicionales. Su poder transformador radica en algo simple pero esencial: detenerse y escuchar al cuerpo.
Con información de: El Espectador









