Ya han empezado las dos jornadas de reflexión que Argentina reserva antes de unas elecciones. Y mucha reflexión van a necesitar sus ciudadanos, que llegan en estado de shock a la que en la práctica es la primera vuelta de los comicios para renovar la presidencia, la mitad del Congreso y un tercio del Senado.

Una serie de asesinatos brutales han acaparado la atención de los medios y han obligado a los candidatos a suspender el cierre de campaña.

El resultado es que la que se presentaba como una elección clave entre tres modelos económicos muy distintos va a celebrarse en un ambiente muy enrarecido y de consecuencias imposibles de aventurar.

Lo que se celebra este domingo son oficialmente unas primarias. Pero el hecho de que sean «simultáneas, abiertas y obligatorias», es decir, que todos los partidos tengan que competir en ellas y que todos los ciudadanos tengan que votar, las convierte en una ‘primera vuelta’ que deja clara la posición en la que llegan los partidos a las elecciones generales ‘reales’ de octubre.

Un dato que despejará muchas dudas después de un año en el que tres partidos se han disputado la condición de favoritos.En teoría, estas elecciones eran el momento decisivo para elegir qué senda económica seguiría el país.

Por un lado, Unión por la Patria, la coalición peronista que gobierna en este momento, promete más de lo mismo, quizá con un toque más de ortodoxia económica ante la necesidad de atraer más inversión.

La principal gran coalición opositora, Juntos por el Cambio, liderada por el centro-derecha pero con partidos de centro-izquierda en posiciones clave, apuesta por levantar las principales restricciones económicas y abrirse más al mercado. Y el Partido Libertario, la principal novedad de las elecciones, apuesta por un giro radical, con el objetivo de dolarizar al país y eliminar regulaciones, ayudas e impuestos a mansalva.

Sin embargo, las últimas jornadas de campaña han estado marcadas por dos asesinatos a manos de ladrones en la provincia de Buenos Aires, gobernada por el peronismo.

Primero, una niña de 11 años murió después de que dos personas en moto la arrastraran por el suelo y la golpearan en la cabeza para robarle su mochila. Y con las campañas ya suspendidas y el país conmocionado, un médico fue tiroteado en la puerta de su casa, también en la provincia bonaerense, para robarle el coche. Dos eventos que pueden cambiar el foco de los votantes de forma radical.

Con información de El Economista

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