La cebolla morada es mucho más que un simple ingrediente. Es rica en quercetina, un potente antioxidante con acción antiinflamatoria que puede ayudar a reducir la inflamación y apoyar el sistema inmunológico.

Consumirla cruda permite conservar mejor sus compuestos bioactivos, potenciando sus beneficios. Pequeños cambios en la alimentación diaria pueden generar grandes impactos en la salud cuando forman parte de una dieta equilibrada.

Al cocinar la cebolla mediante procesos térmicos como el hervido o la fritura, se destruye gran parte de la vitamina C y se reduce la biodisponibilidad de sus compuestos azufrados y flavonoides. Consumirla cruda preserva intactas estas propiedades terapéuticas.

Con información de: La Nación

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