Cuando el sol declina en las Salinas de Cumaraguas, paraje de la costa oriental de la Península de Paraguaná, estado Falcón, el color protagoniza un espectáculo visual fascinante y de una belleza indescriptible e inolvidable para quien lo presencia.

Conforme transcurren las horas, el color de las aguas salobres es una sorpresa continua que se pasea por todas las tonalidades del rosa hasta alcanzar un matiz rojizo, antes de que finalice el atardecer.

El tanino, una sustancia muy astringente y ácida que contienen algunos árboles y que, al mezclarse con sus aguas, le otorga ese particular tono rosáceo que la luz del sol intensifica ofreciendo un hermoso contraste: los trozos de cristales de sal en las orillas, la blanca espuma  y el azul intenso del cielo paraguanero.

Con una extensión de 20 kilómetros cuadrados y ubicada entre las poblaciones El Vínculo y Las Cumaraguas, son hábitat del flamingo, que se alimenta de los crustáceos que allí se encuentran.

Los cardones y cujíes dominan el paisaje, privilegiado por su clima seco, con fuertes vientos que durante todo el año y que a veces alcanzan una velocidad tal que se puede ver como se inclina un cují hasta quedar prácticamente acostado en el suelo.

Hermosas playas como Adícora, El Supí, Tiraya, Las Cumaraguas comparten este espacio natural con las Salinas de Cumaraguas, donde además de la observación del proceso y el resultado de la evaporación de las aguas salobres, es habitual la práctica de deportes marinos como windsurf y el skatesurf, gracias a las aguas poco profundas y a los vientos constantes.

¿Te gustaría aventurar en este lugar? Te leemos en los comentarios.

Con información de: Medios Nacionales

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