La economía de China creció un 5,4% en el último trimestre de 2024, superando las expectativas de los analistas y marcando un aumento frente al trimestre anterior. Este crecimiento estuvo impulsado por un récord en las exportaciones, que elevaron el superávit comercial a casi un billón de dólares, aunque también incrementan las tensiones con EE. UU., donde el presidente electo Donald Trump señaló que aplicará nuevos aranceles para frenar el flujo de comercio ilegal hacia su país.
A pesar del crecimiento económico, China enfrenta desafíos demográficos, con un aumento inesperado en la tasa de natalidad pero una disminución total de la población por tercer año consecutivo. Para todo el año 2024, el PIB creció un 5,0%, ligeramente por encima de las previsiones iniciales, aunque los expertos anticipan una desaceleración al 4,5% en 2025 debido a posibles sanciones comerciales y una crisis inmobiliaria persistente.
La recuperación económica fue impulsada por un paquete de estímulos lanzado a finales de septiembre, que incluyó medidas como un plan de deuda para gobiernos locales y recortes de tasas de interés. Estas acciones ayudaron a mitigar el impacto de una demanda interna débil y la recesión del mercado inmobiliario.
Sin embargo, los analistas advierten que el entorno internacional, particularmente los aranceles estadounidenses y la relación comercial con EE. UU., será clave para determinar el ritmo de crecimiento de China en los próximos meses. El liderazgo chino deberá equilibrar estas presiones externas con estrategias para fortalecer su economía interna.









