«La autoestima no sólo es el concepto que se tiene de uno mismo. Es algo que va mucho más allá», decía Iris Pérez-Bonaventura, psicóloga infanto-juvenil. La autora afirmó que esta nos ayuda a querernos, aceptarnos, a mejorar lo que consideramos nuestros puntos débiles, a sentirnos orgullosos de nosotros mismos, pero sigue siendo «un concepto complicado» que tiene su origen en lo que los demás dicen de nosotros.
Este sentimiento afecta a nuestro bienestar psicológico y a nuestro comportamiento, por lo cual se nos anima «a ser conscientes de cuanto valemos y a estar pendientes de nuestras vulnerabilidades», dijo Fernández. Sin embargo, hay muchas personas que suelen ser inseguras y tienden a infravalorarse hasta sin saberlo, habiendo algunos síntomas cotidianos que revelan quiénes tienen una autoestima baja sin que tenga que manifestarlo directamente.
Tres frases de alerta: lamento molestarlo. Comentan que aquellos que no tienden a valorarse suelen disculparse a menudo incluso cuando no hay motivo para hacerlo. No sé si eso es suficiente, la duda sobre las propias capacidades denota inseguridad, un aspecto central de las personas con baja autoestima. Es todo culpa mía, asumir la responsabilidad de todas las situaciones negativas incluso cuando no se tiene incidencia directa en ellas es otra señal de una autoestima limitada.
Con información de: El Informador









