En un mundo cada vez más caótico, el hogar ha vuelto a convertirse en un refugïo sagrado. No es casual que el Feng Shui, una filosofía milenaria de origen chino, esté ganando nuevamente protagonismo entre quienes buscan equilibrio, serenidad y bienestar emocional desde el espacio que los rodea. Esta disciplina sostiene que la forma en la que organizamos nuestro entorno influye directamente en la energía que fluye a través de nuestra vida, y la sala de estar, por ser el corazón social del hogar, ocupa un lugar privilegiado en esa armonización.
Entre las múltiples recomendaciones que ofrece el Feng Shui, destacan tres objetos que pueden hacer una gran diferencia si se colocan correctamente en esta zona del hogar: almohadones decorativos, plantas naturales y un cuenco simbólico de abundancia. Aunque parecen detalles simples, la combinación de estos elementos puede activar sensaciones de paz, plenitud y bienestar emocional, además de atraer energía positiva para quienes habitan el espacio.
Los almohadones, por ejemplo, no solo cumplen una función estética o de confort. Según esta filosofía, permiten suavizar el ambiente y dar una sensación acogedora que invita a la conversación y al descanso. La clave está en elegir tonos cálidos y texturas agradables, evitando los colores apagados o materiales ásperos que bloqueen el flujo energético.
Las plantas vivas, por su parte, representan la conexión directa con la naturaleza. Específicamente, especies como el bambú de la suerte, la sansevieria o la pachira acuática son valoradas por su capacidad para purificar el aire y revitalizar el entorno. Colocarlas en puntos estratégicos del salón, como rincones vacíos o junto a las ventanas, no solo embellece el espacio, sino que mejora el ánimo y la concentración.
Finalmente, el cuenco de la riqueza o bandeja de prosperidad se ha convertido en un recurso recurrente dentro del Feng Shui contemporáneo. Consiste en reunir, en un solo recipiente, elementos simbólicos como monedas, piedras energéticas o cristales, y ubicarlo en un punto visible del salón, de preferencia, en el sector suroeste, relacionado con la abundancia. Más allá de su valor decorativo, este objeto actúa como recordatorio diario de las metas personales y del deseo de prosperidad.
Con información de: Diario Río Negro









