El Real Madrid llegó a este Mundial de Clubes tocado y sin tiempo para sanar las hërïdås de una temporada difícïl, donde perdió más que títulos como la Liga o la Champions: perdió su identidad, dejando que la dependencia de individualidades marcara su juego. La solución pasaba por un cambio contundente en el banquillo, y con Xabi Alonso al mando, ese cambio ya se está viendo.

El equipo blanco dominó con autoridad al RB Salzburgo, cerrando la fase de grupos como líder y asegurando un cruce exigente en octavos de final cönträ la Juventus, que se jugará el próximo martes a las 21:00 horas.

La clave del triunfo fue una versión más intënsa y compacta, donde la presión alta se convirtió en la base para recuperar el control del partido. Además, Vinicius mostró una voracidad renovada que, apoyada en su talento, le permitió marcar un gol y asistir a Valverde, quien también puso fin a su propio letargo, algo imprescindible para un equipo de esta magnitud. Finalmente, Gonzalo selló la goleada con una definición que refleja la confianza y el nivel que está alcanzando en esta nueva etapa.

Con información de: Sports

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