Un reciente estudio de la Universidad de Florida y el University College London ha revelado una disminución preocupante en la lectura por placer en Estados Unidos, con una caída de más del 40% en los últimos 20 años. Este declive, descrito como un «desplome», ha afectado de manera desproporcionada a comunidades afroamericanas, personas de bajos ingresos y residentes de zonas rurales, lo que refleja una creciente desigualdad en el acceso a la lectura.

Expertos como la Dra. Jill Sonke, del Center for Arts in Medicine, señalan que este descenso constante es un fenómeno significativo y muy preocupante. La tendencia no se limita al continente americano; una encuesta de Eurostat muestra que la situación en Europa tampoco es mucho mejor, ya que casi la mitad de los ciudadanos de la Unión Europea no lee ni un solo libro al año

Además, en ambos continentes se observan diferencias claras: los jóvenes entre 16 y 29 años leen más que los mayores de 65, y las mujeres leen considerablemente más que los hombres, lo que sugiere patrones de lectura influenciados por la edad y el género. En cuanto a formatos, la mayoría de los lectores sigue prefiriendo el libro impreso por encima del libro electrónico.

Numerosos estudios, incluyendo uno de la Universidad de Valencia, demuestran que el libro de papel favorece una comprensión lectora significativamente mejor y un procesamiento más profundo del texto. Este efecto es particularmente notable en niños de primaria, quienes se benefician de las señales espaciales y táctiles que se pierden en los formatos digitales, reafirmando así las ventajas cognitivas del libro físico.

La importancia de la lectura va más allá del placer, ya que se ha demostrado que es crucial para el desarrollo humano. Leer regularmente no solo amplía el vocabulario y mejora la gramática, sino que también fortalece la memoria, estimula la imaginación y potencia la inteligencia emocional. Al obligar al cerebro a procesar nueva información, la lectura lo mantiene ágil en la vejez y ayuda a prevenir enfermedades como el alzhëimer.

Con información de: DW

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