Hace tres semanas, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela se embarcó en una experiencia sin precedentes: abrir los shows de Coldplay en el mítico estadio Wembley, de Londres, como parte de la última etapa de la gira Music of the Sphere, que finaliza este viernes.
Los músicos se enteraron de la noticia en julio y un mes después ya estaban a bordo de un avión con destino a Londres. Llegaron dos días antes de que comenzara una histórica experiencia. Apenas aterrizaron, los esperaban, todo cronometrado, ensayos y prueba de sonido. Todo estaba definido: desde cómo entrarían al escenario hasta su salida. Pero la preparación comenzó mucho antes de viajar.
“Desde el primer momento, el maestro Gustavo empezó a elegir el repertorio apropiado para tocar en el openning y una vez que decidió cuáles eran las piezas que íbamos a tocar, comenzaron los ensayos y las preparaciones”, recuerda Anna González, violinista de 42 años de edad. El repertorio que interpretó la orquesta incluye piezas como el Primer Movimiento de la 5ta Sinfonía de Beethoven, «Primavera» de las Cuatro estaciones de Vivaldi, la Marcha imperial de La güerra de las galaxias, «Malambo» de la Suite Estancia y «Mambo» de Leonard Bernstein.
Cada músico vivió el primer show diferente. Unos estaban muy nerviosos, otros estaban ansiosos por salir a tocar y otros no podían contener las lágrimas de emoción por el siempre hecho de estar allí, en ese escenario tan icónico como lo es el del Wembley, por el que han pasado leyendas de la música como Freddie Mercury, Madonna o Michael Jackson.
Todos coinciden en que los shows de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela en la gira de Coldplay marcan un antes y un después para la agrupación y para la música en Venezuela. “Es una oportunidad de proyección para la orquesta, para El Sistema, para el país y también para la música clásica. Creo que esa era la intención del maestro Gustavo con esto. Justamente recuperar un poco el público nuevo, el joven, y atraerlo hacia la música clásica, que no tiene que ser aburrida o demasiado estricta. También puede romper un poco el molde y creo que en ese sentido el maestro Gustavo ha revolucionado la música clásica, no solo ahorita acá en Wembley, sino en todos los lugares”, asegura Humberto Jiménez.
Con información de: Medios Nacionales









