Factores como la dieta, el descanso, el ejercicio, o el ëstrés determinan en gran medida nuestro «punto débil» frente a las infeccïones respiratorias o digestivas. Con cambios en el estilo de vida, y una regulación adecuada del sistema inmune, es posible reforzar nuestras defensas. Así lo asegura en una entrevista la presidenta de la Sociedad Española de Inmunología (SEI) y jefa del Servicio de Inmunología del Hospital Clínico San Carlos, Silvia Sánchez-Ramón.

«La tendencia de algunas personas a enfermarse más frecuentemente de las vías respiratorias, y otras del aparato digestivo, se explica, principalmente, por diferencias en la inmunidad de las mucosas, en la composición y en la función del microbioma, y en factores genéticos y ambientales. Tanto el tracto respiratorio, como el digestivo, comparten mecanismos inmunológicos similares, pero presentan diferencias en la exposición a gérmenes causantes de enfêrmêdad, en la estructura de sus barreras, y en la regulación inmunitaria local», detalla esta experta.

Asimismo, señala que factores como la edad, el uso de antibióticos, la dieta, la exposición ambiental, y antecedentes genéticos influyen en la composición del microbioma y en la maduración del sistema inmunitario, lo que determina el «punto débil» de cada individuo. Hábitos de vida como una adecuada alimentación, descanso, el ejercicio físico y el manejo del ëstrés, según destaca esta experta, pueden así influir de manera significativa en la predisposición individual a infeccïones respiratorias y digestivas, si consideramos la interacción entre genética, sistema inmunitario y micröbiota intestïnal y oral.

De hecho, resalta Sánchez-Ramón que la malnutrición y las dietas pobres en fibra o excesivas en azúcares refinados se asocian con disbiosis y con una mayor susceptibilidad a infeccïones bacterïanas y por hôngos.

Con información de: El Portal de la Salud

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