Conocida como la Perla del Adriático, la ciudad croata fijó un límite máximo de visitantes dentro de sus murallas y redujo el ingreso de cruceros para evitar ser «destruïda» por el turismo masivo. El alcalde de Dubrovnik, Mato Frankovic, está tomando medidas radicales para transformar una de las ciudades más turísticas de Europa, ubicada en la costa sur de Croacia, en un lugar donde puedan convivir los habitantes locales con los viajeros.

Limitar el número de visitantes, rechazar el dinero de los cruceros e incluso prohibir las maletas con ruedas. El veredicto siguió a la advertencia de la Unesco de 2016 de que los muros de piedra medievales de la ciudad podrían ser eliminados de la lista de Patrimonio de la Humanidad si la ciudad no gestionaba mejor su turismo.

El Alcalde implementó medidas radicales: solo dos cruceros por día, que atraquen durante al menos ocho horas obligatorias para visitar murallas y museos, y nuevas reglas sobre alquileres a corto plazo. Además, Dubrovnik busca repoblar su casco antiguo comprando edificios para familias jóvenes y recuperando espacios para sus habitantes. Con estas políticas, la ciudad intenta frenar la «Disneyficación» y equilibrar la vida local con la llegada de millones de turistas.

Para las decenas de millones de personas que vieron Game of Thrones este es el lugar del «Desembarco del Rey» y el escenario de la famosa caminata de la vergüenza [Walk of Shame] de Cersei Lannister. Pero esta popularidad ha tenido un precio alto. Con 27 visitantes por cada habitante, Dubrovnik se ha convertido en una de las ciudades con mayor cantidad de turistas de Europa.

«Al principio sientes que estás ganando, pero al final, estás perdiendo tanto en calidad de servicio como de vida. Es simplemente un juego en el que sales perdiendo. Por eso lo cambiamos todo», agrega Frankovic.

Con información de: BBC

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