Dormir en un entorno libre de contaminación, peinados apretados o manipulación constante no solo benefica tu descanso: también favorece que tu cabello aproveche ese tiempo inmóvil para absorber tratamientos profundamente. Según expertos citados en Mujer Hoy, “mientras dormimos, los activos permanecen más tiempo en contacto con el cuero cabelludo y la hebra capilar, lo que potencia sus efectos”.
Este tipo de mascarillas están diseñadas para ser ligeras, sin aportar peso ni residuos grasos, pero sí con los ingredientes adecuados para hidratar, reparar y revitalizar desde la raíz hasta las puntas. “Necesitamos tratamientos nocturnos equivalentes a las cremas faciales que usamos antes de dormir”, explica Mónica Martínez, experta en cuidado capilar.
En la rutina ideal, se recomienda lavar el cabello, secarlo ligeramente y aplicar el producto nocturno sobre mechones limpios y secos antes de acostarse. Evita dejar el pelo completamente húmedo, pues podría debilitarse o dañarse. A la mañana siguiente, enjuaga o simplemente aclara según corresponda al producto utilizado.
Para quienes tienen rizos, puntas abiertas o cabellos sensibilizados por color o calor, las fórmulas nocturnas son una verdadera aliada: nutren con aceites ligeros, péptidos o ácido hialurónico, y ayudan a despertar con una melena más manejable, brillante y con menor frizz. Tomar unos minutos antes de dormir puede marcar una gran diferencia en tu look diario.
Con información de: Mujer Hoy









