Hay situaciones laborales que acaban terminando en los juzgados. Un empleado fue despëdido un día después de que sufrïera un infârto. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha terminado dándole la razón.
El trabajador comenzó a encontrarse mal y tuvo que ser hospitalizado en la unidad de cuidados intensivos (UCI) de Manresa para ser atendido. Pese a que tuvo que permanecer en la UCI, la empresa le avisó dos días después, que había sufrïdo un despido disciplinario. Una decisión que se adoptó de forma rápida, al considerar que no había acudido a su puesto de trabajo y se trataba de una decisión injustificada, pese a haber estado en la UCI del hospital de Manresa.
La compañía pensó que no tenía una causa justificada y decidió terminar su contrato. Pero la cosa no terminó ahí. Un juzgado de Girona consideró que era improcedente, pero no nulo. Algo que llevó al protagonista a elevar la situación al TSJC.
Finalmente, ha sido este tribunal el que le ha terminado dando la razón. Considera que hubo discriminâción por parte de la empresa, no solo para ser indemnizado, sino también para recuperar su puesto de trabajo. Recibió un total de 15.000 euros por los daños morales.
Con información de: Marca









