Un estudio realizado a más de 17.000 jóvenes en Alemania y el Reino Unido hallaron las diferencias en bienestar entre jóvenes solteros y quienes se emparejan. La investigación, desarrollada por académicos de las universidades de Zúrich, Bremen, Humboldt de Berlín y Toronto, analizó durante más de una década la evolución de la satisfacción con la vida, la soledad y la depresividad en personas que nunca habían tenido una relación romántica estable.

Los resultados muestran que los jóvenes que permanecen solteros de forma consistente experimentan una disminución más marcada de la satisfacción con la vida y un aumento más pronunciado de la soledad en comparación con quienes eventualmente inician una relación. Estas diferencias eran mínimas en la adolescencia, pero se intensificaron con el paso de los años, especialmente hacia finales de la veintena. En esa etapa, también comenzaron a observarse divergencias más claras en los niveles de deprësividad entre ambos grupos.

El análisis identificó además varios factores asociados a una mayor probabilidad de seguir soltero durante la adultez joven. Entre ellos se encuentran niveles más bajos de bienestar previo, el género masculino, una mayor escolaridad y determinadas condiciones habitacionales, como vivir solo o con los padres. Según los autores, estos hallazgos sugieren que no solo la soltería prolongada afecta el bienestar, sino que el bajo bienestar inicial también puede dificultar la formación de la primera relación romántica, generando un círculo de retroalimentación negativa.

Reconocen que existen jóvenes que eligen voluntariamente permanecer solteros y que pueden mantener niveles adecuados de bienestar. Sin embargo, el estudio advierte que, en conjunto, la soltería prolongada durante la adultez emergente se asocia con rïesgos considerables para la satisfacción con la vida y la salud emocional.

Con información de: TN

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