Es triste pero inevitable. Vivimos rodeados de un ruido mental constante de pensamientos intrusivos, negativos o recurrentes que se encadenan sin parar y nos afectan a nivel emocional y de salud. Un runrún agotador que siempre se puede gestionar y controlar mejor. Recuerda que el cerebro es plástico, moldeable y, sobre todo, entrenable. Julia Rodríguez Teba es experta en neurociencia y lo explica así en su nuevo libro ‘Sin ruido. Silencia tu mente para pensar y elegir mejor’.

Este ruido constante afecta a nuestras vidas, y no lo tenemos demasiado fácil porque hemos normalizado que exista ese ruido y que exista el estrés. Y todo eso se traduce en muchas cosas como fatïga, irritabilidad, dificultad para poder tomar decisiones, sensación de estar saturados. Cuando tenemos esa conversación permanente en la cabeza estamos imaginando cómo reaccionar o reviviendo esas situaciones que han sido para nosotros inquietas y de conflicto. Todo eso nos desgasta muchísimo porque mantiene el sistema nervioso en alerta constante.

Nos afêcta, por supuesto, y a todos los niveles, pero influye directamente en nuestro cuerpo porque el cerebro en sí no distingue de algo que estamos imaginando con intensidad o de algo que realmente está ocurriendo. Entonces cuando yo estoy en esa mente anticipatoria, en ese bucle mental y estoy repitiendo una escena de conflicto en mi mente, el cuerpo vuelve a tensarse. Todo se intensifica dentro de mi cuerpo. Toda la biología süfre por esa neuroquímica de impacto que está viviendo nuestro cuerpo y que se está proyectando en nuestra mente.

Sí, es cuando las personas cogen todo lo que no han resuelto en el día, todo lo que tienen pendiente y se lo llevan a la cama. No te puedes ir al sueño con todo eso. El ciclo circadiano no lo vas a poder hacer bien y el descanso no se va a producir de la mejor forma. Entrenar el agradecimiento y respirar de manera consciente ayuda en ese sentido.

Con información de: La Razón

¿Qué opinas de esto?