Determinar cuándo un perro o un gato entra en la etapa de vejez no responde a una única regla. En los perros, la edad depende principalmente de su tamaño: los de razas pequeñas suelen considerarse mayores entre los 10 y 11 años, los medianos entre los 8 y 9, mientras que los grandes envejecen más rápido y pueden entrar en esta etapa desde los 7 u 8 años, e incluso antes en razas gigantes.
En el caso de los gatos, el proceso es más uniforme. Generalmente se considera que comienzan su etapa senior alrededor de los 9 o 10 años. Sin embargo, factores como el estilo de vida influyen significativamente, ya que los gatos que viven en interiores suelen tener una mayor expectativa de vida y mejores condiciones de salud.
A medida que envejecen, sus necesidades cambian. La alimentación debe ajustarse para ser más equilibrada y fácil de digerir, ayudando a mantener un peso adecuado y a cuidar órganos sensibles como los riñones. Además, se vuelven fundamentales los controles veterinarios periódicos para detectar posibles enfermedades a tiempo.
Las rutinas también se modifican. Es común que tanto perros como gatos disminuyan su nivel de actividad, duerman más horas y requieran espacios más tranquilos. Adaptar el entorno para facilitar su movilidad y evitar el estrés se convierte en una prioridad en esta etapa.
La vejez en las mascotas no implica necesariamente una mala calidad de vida. Con los cuidados adecuados, una dieta apropiada y atención constante, es posible garantizar que perros y gatos disfruten de una etapa tranquila, saludable y acompañada.
Con información de: La Nación









