Cada vez más jóvenes acuden a la consulta del otorrinolaringólogo por problemas de audición, y los expertos lo tienen claro: el uso prolongado de auriculares a alto volumen está detrás de este aumento. Lo preocupante es que el daño puede empezar mucho antes de que aparezcan los síntomas y, en muchos casos, es irreversible. De hecho, está más que comprobado que intensidades superiores a 80 decibelios y, exposiciones prolongadas, están poniendo en riesgo la salud auditiva de toda una generación, que podría enfrentarse en el futuro a dificultades en la comunicación, y en su calidad de vida, si no cambia sus hábitos a tiempo.

Así lo explica Mar Lasso de la Vega Zamora, jefa de Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Severo Ochoa (Leganés, Comunidad de Madrid) quien apunta directamente como principal causante a los auriculares: «Sí están aumentando las hipoacusias en personas jóvenes por el uso de auriculares. La causa es por el uso más frecuente, por tiempos más prolongados, y a altas intensidades de los auriculares, a diferencia de los cascos auditivos que se usaban hace años».

Con ello, insiste en que no sólo se trata de escuchar música o radio a través de los auriculares a un volumen elevado, sino también durante periodos largos de tiempo: «Las intensidades superiores a 80 dB suponen ya un rïesgo auditivo, y si le añadimos la exposición al ruido por un tiempo prolongado de 8 horas aumentan las posibilidades de sordera. En el caso de exposición a intensidades superiores a 90 dB y tan solo durante una hora, el trauma acústico está garantizado».

De esta manera, lamenta que ante tipo de escenarios «se lesiøna el oído interno, y dependiendo de la intensidad y del tiempo de exposición, se van lesionando más estructuras del órgano sensorial auditivo, de forma irreversible». En resumen, aconseja las siguientes pautas para un mejor empleo de los auriculares y cuidar de nuestra audición en el día a día: el empleo de los nuevos auriculares de vía ósea o de cascos, en lugar de los auriculares. Evitar el uso prolongado de los mismos. Controlar el volumen de los mismos.

Con información de: Clarín

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