Guardar un trozo de carbón vegetal en un cajón de la cocina es un hábito poco conocido, pero cada vez más difundido por su practicidad. Más allá de las creencias, se trata de un recurso natural que puede ayudar a mejorar el ambiente en espacios cerrados. Desde la mirada del Feng Shui, además, ciertos elementos naturales pueden influir en la energía del hogar, y el carbón aparece como uno de los materiales asociados a la purificación y la limpieza del entorno.
El carbón vegetal tiene propiedades que lo hacen útil en lugares cerrados, especialmente en cajones o alacenas donde suele acumularse olor o humedad. Gracias a su estructura porosa, el carbón puede ayudar a reducir aromas fuertes que quedan en cajones donde se guardan utensilios, repasadores o especias. También puede captar parte de la humedad del ambiente, lo que ayuda a mantener los espacios más secos. En espacios poco ventilados, puede contribuir a que el interior del cajón se mantenga más fresco.
Algunas personas también lo incorporan por una cuestión simbólica. Dentro del Feng Shui, se cree que el carbón puede actuar como un elemento que absorbe energías negativas y ayuda a mantener el equilibrio en la cocina, un espacio clave del hogar. Para aprovechar este truco, no hace falta demasiado: Colocar un pequeño trozo de carbón vegetal. Guardarlo en un rincón del cajón o dentro de un recipiente abierto. Evitar el contacto directo con utensilios para no ensuciarlos. Reemplazarlo cada cierto tiempo si pierde efectividad.
Con información de: La Vanguardia









