El experto en ciencias del comportamiento Juan Manuel García abordó un tema tan cotidiano como revelador: el lenguaje no verbal, y más concretamente, el papel que juegan nuestras cejas a la hora de comunicar aceptación o rechazo en los encuentros sociales.

García explicó que las cejas funcionan como un auténtico indicador emocional, una herramienta que los humanos y otros primates usamos de manera inconsciente para expresar si alguien es bienvenido o no. “Las cejas son indicadores de cuando llegas a un grupo y eres bien recibido o no. Nosotros solemos utilizarlas mucho a la hora de recibir a alguien”, señaló durante la entrevista.

Según el experto, cuando una persona que nos agrada entra en una habitación y establecemos contacto visual, lo más probable es que, sin pensarlo, levantemos las cejas como señal de bienvenida y entusiasmo. “Si alguien a quien quiero entra por la puerta y tengo contacto visual con él, es probable que levante las cejas y le diga: ‘¡Qué tal, cómo estás!’”, explicó. No obstante, García matiza que la ausencia de este gesto no siempre implica rechâzo o desinterés.

«Si no hay elevación de cejas, no significa necesariamente que sea negativo. Puede que mi atención esté en otra cosa o que no haya procesado aún su entrada”, aclaró. La clave, en todo caso, está en cómo nuestro cerebro interpreta esos pequeños movimientos musculares como señales sociales relevantes.

Con información de: Clarín

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