La Semana Santa vuelve a llenar de tradición y sabor los mercados municipales de Barinas, donde el pescado seco y salado se consolida como el protagonista indiscutible de la temporada. Entre recuerdos familiares y costumbres que se niegan a desaparecer, los compradores recorren los puestos en busca de este alimento esencial.
En medio del movimiento comercial, los precios del pescado varían según su tipo y calidad. El bagre puede encontrarse desde los 6 dólares por kilo, mientras que especies más valoradas alcanzan entre 15 y hasta 20 dólares, reflejando la alta demanda propia de estos días santos.
Los vendedores aseguran que las ventas han mostrado una mejora significativa este año, impulsadas por la tradición que lleva a muchas familias a mantener este hábito culinario. A pesar de las variaciones económicas, el pescado sigue siendo un producto imprescindible en la mesa.
Para muchos, esta práctica no es solo una compra, sino un acto cargado de historia. Algunos recuerdan cómo antiguamente intercambiaban productos como café por pescado salado, garantizando así la alimentación durante toda la semana.
La preferencia por estos alimentos se mantiene especialmente entre quienes conservan raíces andinas, donde el consumo de pescado en Semana Santa representa más que una costumbre: es parte de su identidad cultural.
Acompañado de arroz, granos, ensaladas o el tradicional dulce de lechosa, este manjar sigue reuniendo a las familias y reafirmando que, en Barinas, la tradición también se saborea.
Con información de: Potencia en la Web Vzla









