Dejar el cargador conectado aunque no se esté utilizando es una práctica común que pasa desapercibida en muchos hogares, pero que puede tener un impacto real en el consumo eléctrico. Este fenómeno, conocido como “consumo fantasma”, ocurre cuando los dispositivos continúan usando energía aun estando inactivos.
Aunque cada equipo consume una cantidad pequeña, la suma de varios dispositivos conectados permanentemente puede representar un porcentaje significativo del gasto energético del hogar. Con el tiempo, ese consumo acumulado se refleja en la factura mensual sin que muchas personas identifiquen la causa.
Este tipo de consumo no solo afecta el bolsillo, sino que también influye en el uso global de energía, especialmente en un contexto donde la eficiencia energética y el ahorro son cada vez más relevantes.
Adoptar hábitos simples puede marcar la diferencia. Desconectar los cargadores cuando no estén en uso o utilizar regletas con interruptor permite cortar la corriente fácilmente y reducir ese gasto silencioso que, sin notarlo, se mantiene activo todos los días.
Con información de: TN









