Carmen Mejía recuperó su libertad después de pasar 22 años encarcelada en el estado de Texas, tras ser oficialmente exonerada por las autoridades judiciales en un caso que hoy es reconocido como una cøndena injusta.
Mejía había sido condenada en 2005 por la müęrtë de un bębé al que cuidaba en 2003, cuando el menør süfrió grâvęs quemäduras en una bañera. En su momento, la acusäción sostuvo que ella habría provocado intencionalmente el hecho, lo que derivó en una sentencia de tres cadenas perpetuas.
Sin embargo, con el paso de los años, el caso fue reabierto tras la aparición de nuevas pruebas y testimonios que cambiaron por completo la interpretación de lo ocurrido. Expertos en quemäduras determinaron que no existía evidencia de que el niñø hubiese sido sumergido de manera intencional en agua caliente.
Además, nuevos relatos apuntaron a que el incïdënte pudo tratarse de un accidęnte doméstico, lo que llevó a una revisión forense del caso y a la modificación de la causa de müęrtë de homicidiø a accidęnte.
Tras ese proceso de revisión, los tribunales reconocieron su inocencia y ordenaron su liberación. Al salir de prïsión, Carmen Mejía aseguró que nunca perdió la fe ni la esperanza durante los más de 20 años que permaneció prïvada de libertäd.
Con información de: Mira que te vi









