Helsinki inauguró el pasado 18 de abril un puente de 1,2 kilómetros por el que no circulará ningún coche. El puente se llenó de gente casi en el mismo momento en que abrió, y los organizadores animaron a los visitantes a acudir con coronas, en referencia al nombre ‘Kruunuvuori’ (literalmente, montaña de la corona). Muchos lo hicieron. Había música, puestos de comida, un coro, un grupo de samba y hasta un desfile ciclista. Durante el fin de semana inaugural, más de 50.000 personas cruzaron el puente.

El Kruunuvuori se ha convertido así en el puente más largo de Finlandia, y está concebido exclusivamente para peatones, ciclistas y tranvía. El proyecto lleva en la agenda política de Helsinki desde 2002, aunque la construcción no comenzó hasta octubre de 2021. El puente forma parte del proyecto ‘Kruunusillat’ (los Puentes de la Corona), un conjunto de tres puentes que crean un nuevo corredor de tranvía y carril bici hasta la isla de Laajasalo, al este del centro de Helsinki. El Kruunuvuori es el último de los tres en completarse, y también el más ambicioso.

El puente conecta Korkeasaari y Kruunuvuorenranta, y es el más largo y alto de toda Finlandia. Normalmente no se construyen estructuras de este tamaño solamente para peatones, transporte público o ciclistas, y de hecho ha habido un debate durante años sobre si en él debían de circular también coches. Daniel Sazonov, alcalde de la ciudad, reconocía en la inauguración que estos proyectos tan grandes suelen generar argumentos encontrados, aunque confía en que los vecinos integrarán el puente en su vida cotidiana cuando arranque el servicio de tranvía.

El diseño también incorpora detalles pensados para las personas que lo atraviesen en su día a día y adaptar su estructura al entorno en el que se ha construido. Por ejemplo, el trazado por el que caminan ya sus ciudadanos es curvo, una idea pensada para que se pueda percibir mejor el destino. Las barandillas del lado sur protegen del viento, y unas tuberías de plástico con relieve en los cables provocan que el hielo acumulado se desprenda solo, un detalle que está diseñado para soportar los fuertes vientos costeros y los inviernos con hielo, cuando el mar que lo rodea se congela habitualmente.
El puente tiene una vida útil proyectada de 200 años, un requisito que en Finlandia no se había exigido antes para estructuras de estas características. Eso ha obligado a elegir materiales específicos, como acero inoxidable en la capa exterior de las armâduras de los pilares en el mar, para resistir el agua salada y los ciclos de hielo y deshielo.
Con información de: Agencias









