En la cima de la colina del Aventino, una de las siete elevaciones históricas de Roma, se encuentra un tesoro visual oculto en una estructura inesperada: la puerta de la Orden de los Caballeros de Malta.
Este rincón, caracterizado por su tranquilidad y belleza, atrae diariamente a filas de visitantes que aguardan su turno para agacharse y guiñar un ojo ante el ojo de una cerradura. El premio por esta curiosidad es una de las perspectivas más fascinantes del mundo, ya que el agujero ofrece una vista perfectamente encuadrada de la cúpula de la Basílica de San Pedro, rodeada por los setos del jardín de la Orden.
Lo que convierte a este punto en un fenómeno único es que, al mirar a través de él, el espectador observa tres entidades soberanas simultáneamente: el Vaticano (representado por la cúpula), Italia (el territorio circundante) y la propia Orden de Malta, cuyo jardín es considerado legalmente territorio extranjero.
Aunque el interior de la sede de la Orden no está abierto al público, la experiencia de asomarse a este «agujero» se ha consolidado como un secreto a voces esencial para quienes buscan maravillas alternativas en la ciudad eterna.
Se encuentra ubicado a pocos pasos del emblemático Jardín de los Naranjos, el acceso es sencillo para los turistas, quienes pueden llegar tras una caminata de 15 minutos desde el Circo Máximo o el barrio de Ostiense.
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