Más de 400 millones de personas sufren una infeccïón del tracto urinario cada año, y algunos estudios epidemiológicos estiman que más de la mitad de las mujeres la padecerán al menos una vez en su vida. En concreto, la mayoría de las infecciones urinarias son causadas por cepas patógenas de la bactêria Escherichia coli, y el antibiótico fosfomicina se suele prescribir como tratamiento de primera línea. Sin embargo, la creciente resistencia a los antibióticos impulsa la búsqueda de tratamientos alternativos.
Ahora, nuevos hallazgos sugieren que el zumo de arándano podría potenciar la acción de los antibióticos, al menos en cepas cultivadas en laboratorio. Esta semana, en la revista «Applied and Environmental Microbiology», investigadores confirman que, en el 72% de las cepas uropatógenas de E. coli analizadas, el zumo de arándano potenció la actividad antibiótica de la fosfomicina e inhibió la aparición de mutaciones relacionadas con la resistencia.
El jugo de arándano se ha considerado durante mucho tiempo un remedio popular para prevênir y tratar las infeccïones del träcto urinârio, explicó Déziel, pero los científicos atribuyeron inicialmente el beneficio a la alta acïdez del jugo. Estudios más recientes han relacionado su efecto con compuestos presentes en el jugo que pueden impedir que las bactêrias se adhieran a las células que recubren la uretra. Sin embargo, hasta ahora, los investigadores no habían examinado sus interacciones con los antibióticos.
Los coadyuvantes que pueden potenciar la eficacia de los antibióticos existentes son muy prometedores porque no requieren el desarrollo de nuevos fármacos. «Ante el desafío de la resistencia a múltiples fármacos. Necesitamos abordar el problema desde muchas perspectivas diferentes», concluye el estudio.
Con información de: Infosalus









