Portugal puso en marcha una gigantesca operación ambiental en la región del Algarve para frenar el avance de la erosión costera, movilizando más de dos millones de toneladas de arena con el objetivo de recuperar y proteger varias de sus playas más vulnerâbles.

El proyecto contempla el traslado de aproximadamente 1,4 millones de metros cúbicos de arena desde una zona submarina hacia distintos tramos de la costa entre Quarteira y Garrão, en el municipio de Loulé, donde el mar ha provocado un importante retroceso del litoral.

Las autoridades portuguesas buscan ampliar hasta 37 metros algunas franjas de playa mediante un sistema de regeneración artificial, técnica utilizada para reforzar zonas afęctadås por temporales, aumento del nivel del mar y pérdida constante de sedimentos.

La intervención, ejecutada por la Agencia Portuguesa de Medio Ambiente, forma parte de un plan más amplio de protección costera y cuenta con una inversión cercana a los 15 millones de euros. Las obras comenzaron en abril y se espera que culminen antes del inicio de la temporada turística de verano.

Especialistas advierten que este tipo de acciones no representan una solución permanente, ya que las playas continúan expuestas a tormentas, erosión y cambios climáticos extremos. Sin embargo, el operativo busca reducir el impacto sobre una de las zonas turísticas más importantes de Portugal.

Con información de: Diario AS y medios portugueses

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