En la Ciudad de México, los alrededores del Estadio Azteca, rebautizado como Estadio Banorte para el torneo, han cambiado rápidamente.

Uno de los puntos clave es el puente peatonal de Huipulco, acceso principal para los asistentes, que forma parte de este paquete de obras de movilidad.Las cifras reflejan la magnitud de la intervención: más de 300 escalones construidos, más de 3.000 metros cuadrados rehabilitados, además de nuevas banquetas, áreas verdes y espacios públicos.

Para las autoridades, el Mundial ha sido un catalizador.

«Recibir el Mundial para nosotros fue un acelerador de obras», dijo la jefa de Gobierno, Clara Brugada.

Además, el CETRAM Huipulco, un importante nodo de transporte en el sur de la ciudad, fue completamente remodelado, incorporando torniquetes modernos y sistemas de accesibilidad para personas con discapacidad visual.

Cada día, alrededor de 50.000 usuarios transitan por este punto.También se estrenó la ciclovía más larga de la ciudad, con 34 kilómetros, que cruza cinco alcaldías.

Con información de: Medio internacional

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