Christina Koch, una de las tripulantes de la misión relató la emoción de formar parte de esta misión. “La Luna es la encarnación de algo que está en el corazón de cada uno de nosotros”, reflexionó. Para explicar esta fase, sostuvo: “Cuando vivimos en microgrâvedad, los sistemas de nuestro cuerpo que han evolucionado para informar a nuestro cerebro sobre nuestros movimientos, los órgąnos vestibulares, no funcionan correctamente».
“¡Caminar en tándem con los ojos cerrados puede ser todo un desafío! Aprender sobre esto puede ayudarnos a mejorar el tratamiento del vértigo, las conmociones cerebrales y otras afecciones neurovestibulares en la Tierra”, subrayó la astronauta de la NASA. Uno de los principales factores que explica los cambios es la ausëncia de gravêdad, ya que en ese entorno, el cuerpo deja de trabajar como lo hace en la Tierra y eso genera múltiples consecuencias.
«No es que se olvidan de caminar, pero no pueden mantener el equilibrio”, indicó el experto y remarcó posibles alteraciones visuales y explicó que puede aumentar la presión intracraneana, lo que impacta sobre el nervio óptico y puede generar problemas en la visión.
Con información de: Nación









