También conocida como aguaymanto, Physalis o fruta del amor, es un fruto tropical que cautiva fácilmente a los extranjeros por su perfil exótico y complejo. Combina una acidez vibrante con un dulzor profundo. Recuerda a una mezcla de tomate cherry, piña y parchita. Su piel es firme y su interior está lleno de pequeñas semillas comestibles.
La uchuva es originaria de Sudamérica (principalmente Colombia, Perú y Ecuador), se adapta perfectamente al clima frío de la Colonia Tovar en Venezuela, se consume fresca, en mermeladas, cubierta de chocolate o en postres alemanes locales. Pequeña, dorada y envuelta en una especie de «farolito natural», la uchuva es una de esas frutas que sorprenden desde el primer bocado y fresco.
Una creadora de contenido argentina, a través de su cuenta de Instagram @vivianavserrano, mostró su encantó al probar la fruta de visita a la Colonia Tovar. En Venezuela la disfrutamos como un snack en postres o incluso acompañando platos dulces y salados. Su sabor único, entre dulce y ácido, la convierte en una experiencia tropical difícil de olvidar. Además de deliciosa, es una fruta cargada de vitaminas A, B y C, con propiedades antioxidantes que la hacen tan nutritiva como atractiva.
Noticias 24 horas









