La interna de la derecha colombiana quedó expuesta tras el mensaje que Tomás Uribe, hijo del expresidente Álvaro Uribe, le envió directamente al abogado y precandidato Abelardo de la Espriella. Con total franqueza, Uribe le exigió que detenga los at@ques frontales que viene ejecutando contra el uribismo y le lanzó una dura advertencia de cara al escenario electoral: que no se confíe ni espere que un abrazo de reconciliación en la segunda vuelta presidencial borre las diferencias y soluciones las tensiones que hoy está provocando.

Este fuerte pronunciamiento confirma que el ala tradicional del uribismo mira con severa desconfianza y recelo el rumbo de la campaña de De la Espriella. Las palabras del hijo del exmandatario dejaron en claro que los puentes dentro de la oposición están agrietados y que no habrá cheques en blanco ni alianzas automáticas con sectores que, a juicio del uribismo, están priorizando la confrontación interna en lugar de la unidad de la centroderecha.

El choque de trenes sacudió de inmediato las redes sociales, donde analistas políticos coinciden en que este escenario de fractura le pasa una alta factura a la oposición. Mientras la derecha se desgasta en advertencias y reproches públicos, figuras de la izquierda como el senador Iván Cepeda continúan ganando terreno, creciendo con fuerza en las calles y capitalizando la división de sus rivales en las principales encuestas del país.

Con información de: La Certeza

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