El Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) confirmó este lunes que la temperatura promedio global en junio y julio alcanzó un máximo histórico de 21,62 °C (70,9 °F), situándose 2,79 grados por encima de la media y superando la marca registrada en 2022. La institución advirtió además que los océanos no polares sufrieron el julio más cálido del que se tenga registro, impulsado por el fenómeno Súper El Niño con severo impacto en el Atlántico y el Mediterráneo.
Los expertos explicaron que las sequías prolongadas y el calor abrasador generaron una espiral climática crítica. Samantha Burgess, líder estratégica de clima en el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, detalló que al secarse los suelos pierde efectividad la capacidad de enfriamiento natural de la tierra, un factor que acelera la acumulación de altas temperaturas e intensifica los eventos extremos.
Durante julio de 2026, la humedad en la superficie terrestre de Europa occidental cayó a niveles significativamente inferiores a los de la crisis hídrica de 2022. Esta falta excepcional de lluvias provocó déficits históricos de agua en naciones como Francia, España, Alemania y el Reino Unido, dejando amplias zonas continentales bajo condiciones de sequía extrema.
El escenario térmico ha desencadenado incendiøs forestales sin precedentes en el sur del continente, destruyendø más de 497.000 hectáreas de vegetación principalmente en territorio español, francés e italiano. Según balances de la Unión Europea, la devastación por las llamas y el avance de la emergenciâ ambiental han forzado el desplazamiento de cientos de miles de personas.
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