La prolongada crisis económica y migratoria en Venezuela ha generado un clima de notable incertidumbre entre los ciudadanos. Según especialistas en la materia, estos factores socioeconómicos pueden funcionar como detonantes o agravantes que afectan de forma directa el bienestar psicológico de la población.
Organizaciones civiles han reportado una mayor incidencia de diversos trastornos emocionales en los últimos años. Los expertos señalan que el contexto actual del país potencia la aparición de estas condiciones, abarcando una amplia variedad de alteraciones que van más allá de las conductas de riesgo autolítico.
La psicóloga Yorelis Acosta, directora del Servicio de Psicología de la Alcaldía de Baruta, explicó que la salud mental de la población se encuentra bajo el efecto de una presión sostenida. Entre los principales agentes de estrés ambiental, la experta destaca las deficiencias en los servicios públicos y el panorama político.
A estas variables se añade la complejidad cotidiana para adquirir la canasta básica o mantener tratamientos médicos de carácter crónico. De igual forma, las modificaciones en la dinámica y estructura familiar a causa del proceso de migración consolidan un escenario que influye en el estado de ánimo colectivo.
Con información de Caraota Digital









