Durante décadas, la imagen clásica del éxito profesional tuvo forma de escalera: entrar en una empresa, aprender, aguantar, ascender y, finalmente, mandar. Ser jefe era la prueba visible de haber progresado. Pero esa lógica empieza a resquebrajarse. En los últimos años se ha popularizado en el mundo anglosajón una expresión que resume el cambio: ‘conscious unbossing’, algo así como ‘renuncia consciente a ser jefe’, es decir, la decisión deliberada de no perseguir puestos de mando si ese ascenso implica más Êstrés, más disponibilidad para trabajar y menos vida personal.

El fenómeno no significa que los jóvenes rechacen trabajar, ganar más o tener una carrera. De hecho, muchos quieren crecer, aprender, ganar influencia y mejorar sus ingresos, pero no necesariamente convertirse en jefes en el sentido tradicional.

Diversas estadísticas recabadas en los últimos años apuntan a que la llamada generación Z (personas nacidas aproximadamente entre 1995 y 2010) parece menos dispuesta que las anteriores a aceptar el viejo contrato corporativo según el cual progresar exige asumir más presión, más reuniones, más conflictÔs internos y una disponibilidad casi ilimitada.

Con información de: Globovisión

¿Qué opinas de esto?