La duración de la siesta podría influir más de lo esperado en la salud del hígado. Una nueva investigación señala que ciertos hábitos de sueño se relacionan con un mayor rïesgo de desarrollar hígado graso en personas con diâbetes tipo 2. En las personas con diâbetes tipo 2 es más frecuente encontrar hígado graso porque suelen coexistir otros factores como sobrepeso, obêsidad abdominal, hipertënsión y alteraciones del colësterol y los triglicéridos. Esa combinación crea un entorno metabólico que facilita que el hígado actúe como un “almacén” extra de grasa.

Un estudio de la Universidad Médica de Wenzhou en China, afirma que las personas con diâbetes tipo 2 que duermen siestas de más de 30 minutos al día, independientemente de sus patrones de sueño nocturnos, aumentan su rïesgo de desarrollar enfërmêdad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés).

«Nuestro trabajo sugiere que las siestas largas aumentan de forma independiente la probabilidad de MASLD en personas con diâbetes tipo 2», defiende Xuejiang Gu, director ejecutivo del Departamento de Endocrinología del Primer Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Wenzhou. Sin embargo, un sueño nocturno deficiente combinado con siestas largas triplica con creces el rïesgo de MASLD en esta población.

Durante un seguimiento promedio de poco más de tres años, surgieron 379 nuevos casos de MASLD. En comparación con las personas del grupo de buen sueño nocturno con siesta corta, los participantes de las otras tres categorías se asociaron con un mayor riesgo de MASLD. Gu sostiene que los hábitos de sueño son comportamientos diarios modificables que ofrecen a las personas con diâbetes tipo 2 una forma práctica de prevenir el MASLD. «Nuestro mensaje de salud pública para ellos es que duerman la siesta con sensatez», finaliza el experto.

Con información de: La Web de la Salud

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