El cuarenta y nueve por ciento de los graduados universitarios termina trabajando en áreas totalmente ajenas a sus estudios debido a la saturación de las carreras tradicionales. No obstante, un reciente informe elaborado por la Fundación BBVA y el IVIE revela que existen cinco titulaciones técnicas muy específicas que escapan por completo a esta tendencia negativa. Estas opciones académicas combinan bajas tasas de matriculación con un índice de inserción laboral que supera el ochenta por ciento.

Entre las opciones más destacadas se encuentran la Ingeniería Medioambiental y la Ingeniería Geomática, las cuales registran menos de ciento cincuenta graduados al año en todo el país. Pese a su baja popularidad entre los estudiantes que realizan la selectividad, ambas disciplinas ofrecen bases de cotización que superan los treinta y un mil euros anuales. Las empresas demandan urgentemente estos perfiles para proyectos de sostenibilidad, cartografía digital y uso de drones.

Por otra parte, la Ingeniería de Materiales y la Ingeniería Naval se consolidan como alternativas transversales con un altísimo nivel de contratación en sectores estratégicos como la automoción y las energías renovables marinas. Ambas carreras exigen notas de corte bastante accesibles en diversas universidades públicas, pero la escasez de profesionales egresados genera que las plazas ofertadas en los astilleros y consultoras tecnológicas queden frecuentemente vacantes sin cubrir.

Finalmente, la Ingeniería Electrónica se posiciona como la titulación más rentable y con mejor proyección del grupo analizado, alcanzando una tasa de afiliación a la Seguridad Social del noventa por ciento. Con un salario medio que escala hasta los treinta y siete mil quinientos euros anuales, este perfil técnico demuestra que la clave para asegurar un empleo estable radica en elegir especialidades de alta demanda corporativa.

Con información de Xataka

¿Qué opinas de esto?