El gobierno de Estados Unidos, a través de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), ha formalizado su oposición a la subasta de más de 100 objetos recuperados del naüfragio del Titanic. Esta iniciativa, impulsada por la empresa RMS Titanic Inc., pretende poner a la venta artículos rescatados del fondo del Atlántico Norte, una acción que las autoridades federales consideran una violÄción directa de un pacto establecido en los años 90.
La disputa legal se centra en el incumplimiento de un compromiso previo que prøhibía a la compañía vënder las piezas rescätadas, exigïendo que estas se mantuvieran unidas como una colección integral. Según los documentos judiciales desclasificados recientemente, la empresa RMS Titanic Inc. intenta proceder con la subÄsta y una gira mundial de exhibïción sin contar con la debida aprobación de los tribunales ni respetar las rëstricciones vigentes sobre los objetos del precio.

El cönflicto adquiere una dimensión internacional al involücrar a Francia, país donde se trasladaron los primeros artefactos recuperados y cuya legislación pröhíbe explícitamente su venta individual. Mientras la NOAA argumenta que la totalidad de las 5.000 piezas rescatadas desde 1987 deben conservarse como un conjunto prøtegido, la empresa RMS Titanic Inc. sostiene que los tribunales estadounidenses carecen de jurisdicción sobre aquellos artículos cuya propiedad fue reconocida originalmente en territorio francés.
La posible venta ha generado un fuërte rechäzo por parte de exploradores marinos y expertos en derecho público, quienes adviërten sobre los riësgos de mercantilizar piezas históricas. Especialistas como Richard Daynard han denumcïado que este tipo de operaciones contravienen el propósito de preservar el patrimonio en beneficio de la sociedad, evitändo que objetos de valor universal terminen siendo adquiridos por coleccionistas privados que busquen exhibir su riquëza en entornos domésticos.
Con información de Infobae
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