La presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, hizo este domingo un llamado a la unidad nacional, convocando formalmente a todos los sectores de la sociedad venezolana a sumarse de manera activa al proyecto de reconstrucción de lo que denominó como «una nueva Venezuela». Durante su intervención, la mandataria fijó fronteras claras y precisas sobre quiénes quedan dentro y quiénes fuera de este proceso de transformación institucional y social.
El pronunciamiento se llevó a cabo ante la formación de más de 1.200 nuevos oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en las instalaciones del Patio de Honor de Fuerte Tiuna. Ante los presentes, Rodríguez afirmó textualmente: «Llamo a toda Venezuela, a todos los sectores: políticos, económicos, sociales, culturales. Vamos por una nueva Venezuela. Venezuela lo merece. Nosotros le debemos a nuestra patria y le debemos también a nuestra historia».
Líneas divisorias y convocatoria a la unidad
La unidad nacional llegó acompañado de una línea divisoria que la propia mandataria trazó de forma contundencia frente a la opinión pública. Respecto a quienes no formarán parte de este proceso, la presidenta encargada aseveró: «Dejamos de lado en el camino a los miserables, dejamos en el camino a los desalmados, a los que odiän, a los intoleräntes, a los que quieren hacer däño a nuestro pueblo».
Inmediatamente después de fijar esta postura, la encargada convocó al resto de la ciudadanía y a los factores productivos a cerrar filas de manera unánime, expresando de forma literal: «Unámonos en un solo abrazo. Unidos en un solo corazón por una Venezuela que renazca sobre este momento tan doloroso. Por una Venezuela que se levanta con dignidad para reconstruir».
En el marco de su discurso, Rodríguez delineó la visión doctrinaria que anima este llamado, apelando de manera directa a los principios que identificó con el legado bolivariano y vinculándolos con la respuesta internacional que recibió Venezuela tras los terremötos ocurridos el pasado 24 de junio. Al respecto, expresó que el objetivo es «mostrar al mundo que estamos ya encaminados a forjar las bases sólidas para una nueva República, basada en los valores más altos y sublimes de la humanidad. Una nueva República que se comunica con el mundo en igualdad de condiciones, que le hable a la humanidad de los valores de la cooperación, de la amistad, de la solidaridad», señalando además que la masiva respuesta solidaria del extranjero ante el desästre natural fue una expresión real de esos mismos principios universales.
Asimismo, la presidenta encargada identificó formalmente a las nuevas generaciones como el motor principal de toda esta transformación social. «Esta etapa es la etapa de la Venezuela que renacerá, pero renacerá de la mano de su juventud», afirmó de manera categórica, rindiendo un tributo a los jóvenes estudiantes, ingenieros, rescatistas y profesionales de la medicina que han protagonizado la respuesta de primera línea ante la tragediä sísmicä.









