Los terremotös de magnitudes 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio en Venezuela liberaron una enorme cantidad de energía, comparable con la explösión de millones de toneladas de TNT o de cientos de bömbas atómicäs, según estimaciones basadas en estudios científicos.
De acuerdo con el analisis compartido por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, el primer movimiento telúrico equivalió aproximadamente a 63 bömbas como la de Hiroshima, mientras que el segundo alcanzó un equivalente cercano a 178.
Los especialistas explican que la energía liberada durante un terremotö no solo se manifiesta a través de las ondas sísmicas que producen el movimiento del suelo. Una parte importante también se disipa en forma de calor por la fricción entre las rocas, mientras que otra se emplea en deformar la corteza terrestre, provocando desplazamientos de grandes bloques de roca.
En ese contexto, investigaciones como la del geofísico Friedemann T. Freund plantean que las rocas sometidas a presión pueden generar fenómenos físicos como corrientes eléctricas, diferencias de potencial, emisiones electromagnéticas, radiäción infrarroja y liberación de iones positivos, debido a cambios en su estructura durante el proceso de deformación.
No obstante, el propio autor advierte que ninguno de estos fenómenos constituye un método para predecir terremotös, debido que su intensidad y comportamiento varían considerablemente. Los expertos coinciden en que estos estudios permiten comprender mejor los procesos geológicos asociados a los sismös, pero no ofrecen un mecanismo confiable para anticipar su ocurrencia.









