Las precipitaciones recientes registradas en la ciudad han dejado dañös gravës, evidenciando que los desechos arrojados en las vías públicas regresan con la corriente. Bolsas, botellas y escombros se acumulan sin control, bloqueando los drenajes de quebradas y torrenteras y disparando drásticamente el riesgo de inundaciones en la capital.
Aunque el clima y el estado de los servicios públicos influyen en la problemática, los reportes apuntan a un hecho claro: la basura tirada en la calle obstruye los cauces naturales. Este panorama crítico incrementa la vulnerabilidad de las comunidades ante cada evento lluvioso y genera situaciones de emergëncia.
Ante esta situación, se enfatiza que el riesgö es real y que no arrojar desechos en la calle ni en los cauces de agua salva vidas. La prevención y la conciencia ciudadana son fundamentales para evitar tragëdias y reducir el impacto ambiental en las zonas urbanas.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
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