Al menos 590 ciudadanos extranjeros provenientes de 39 países continúan desaparecidos tras la fuerte riada que devastó el norte y centro de Nepal el pasado 26 de agosto, según informó este lunes el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores nepalí, Lok Bahadur Chhetri Poudel. Para hacer frente a la contingencia, la Cancillería habilitó una sala de control de emergencia orientada a coordinar las labores de búsqueda con los organismos competentes y mantener comunicación directa con los familiares de las víctimas. Hasta la fecha, 323 extranjeros han sido rescatados con éxito.
El último balance oficial presentado por las autoridades nepalíes sumó 115 fallecidos y más de 1.700 nuevos desaparecidos, lo que eleva la cifra global de la tragedia —incluyendo las zonas afectadas del Tíbet— a 919 muertos y 4.793 personas de las que aún no se tiene información. Ante el colapso de las morgues locales, un equipo de 18 forenses indios especializados en análisis de ADN se trasladó al país para apoyar en los procesos de identificación, sumándose a la asistencia técnica que brindará un equipo de expertos proveniente de Singapur.
En el marco de la emergencia, Nepal solicitó formalmente a Estados Unidos la entrega de cámaras frigoríficas para la conservación de cadáveres, así como kits de pruebas de ADN, drones de alta capacidad y suministros no alimentarios a China y Singapur. Asimismo, la nación del Himalaya ya ha recibido ayuda humanitaria enviada por India, China, Japón, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur, que incluye generadores, estructuras para la reconstrucción de puentes, equipos solares, tiendas de campaña, medicinas y alimentos, al tiempo que se gestionan cargamentos adicionales con otros países y organismos de las Naciones Unidas.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
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