La joven científica Norah Kimathi, de 22 años, lidera desde la Universidad Strathmore en Nairobi la startup ZeroBionic, una iniciativa que busca derribar las barreras educativas para más de 300.000 niños con discapacidad auditiva en Kenia.
El proyecto consiste en el desarrollo de manos robóticas impresas en 3D con más del 60 % de plástico reciclado, las cuales se instalan en las aulas para traducir la voz del docente a lengua de señas en tiempo real, permitiendo además la interpretación bidireccional mediante cámaras que convierten los gestos de los alumnos en audio.
El dispositivo alcanza un 92 % de precisión gracias a la creación desde cero de una base de datos propia, desarrollada en colaboración con docentes sordos para abarcar desde vocabulario cotidiano hasta términos técnicos de matemáticas y ciencias.
Hasta el momento, la empresa ha distribuido 78 unidades en escuelas kenianas con un costo accesible de 350 dólares por equipo, operando sin capital de riesgo externo y financiándose mediante premios de innovación y proyectos piloto regionales.
Como parte de su plan de expansión, ZeroBionic avanza en el desarrollo de un robot humanoide denominado Africa One para ampliar el repertorio gestual del sistema.
Asimismo, la labor de Kimathi obtuvo reconocimiento internacional al ser seleccionada por la tecnológica estadounidense Qualcomm como la única representante de Kenia en su programa continental de desarrollo para África en 2026, consolidando una solución sostenible e innovadora para la inclusión educativa en la región.
Foto cortesía Envato








