El 77,7 % de los alimentos envasados en América Latina contiene algún tipo de aditivo y más del 64 % incluye dos o más, según un estudio publicado en la revista Globalization and Health. La amplia presencia de estas sustancias en más de 15.000 productos analizados en México reabrió el debate sobre los niveles de exposición de la población y sus posibles efectos en la salud.

La discusión llegó esta semana a un foro especializado organizado por la Universidad La Salle y la Asociación Nacional de Fabricantes de Productos Aromáticos (ANFPA). Durante el encuentro, expertos en toxicología, nutrición y regulación hicieron un llamado a evaluar los componentes alimentarios con base en evidencia científica y no en la percepción de riesgo de los consumidores.

El debate cobra mayor fuerza tras la decisión de la Secretaría de Salud de México de eliminar la eritrosina (Rojo 3) del listado de colorantes permitidos, otorgando un plazo de 24 meses para su retiro paulatino. Representantes de la Cofepris señalaron que este ajuste responde a la actualización constante de las normas sanitarias ante la aparición de nuevos hallazgos científicos.

Especialistas de la Universidad La Salle recordaron que los aditivos son herramientas tecnológicas claves para garantizar la seguridad y conservación de los alimentos. En ese sentido, insistieron en la necesidad de evitar catalogarlos de forma general como «buenos» o «malos», enfocando los esfuerzos en reforzar la vigilancia y profundizar la investigación sobre sus niveles de consumo.

Foto cortesía Envato

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