Durante las reuniones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en Bangkok, el ministro de Finanzas de Nepal, Swarnim Wagle, anunció que la devastadora riada del pasado 26 de agosto destruyó el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) de la nación.
El impacto económico total supera los 2.700 millones de dólares, distribuidos en 1.800 millones en daños materiales y más de 900 millones en pérdidas económicas adicionales. De acuerdo con los últimos balances oficiales, la catástrofe deja un saldo de más de 1.500 personas fallecidäs y 6.000 desaparecidäs, además de severos destrozøs en infraestructuras clave, proyectos hidroeléctricos, reservas de alimentos y amplias hectáreas agrícolas.
Ante esta crisis, el ministro Wagle hizo un llamado urgente a la solidaridad global, estimando que la reconstrucción de infraestructuras más resistentes requerirá una inversión total de 5.000 millones de dólares. Asimismo, denunció que Nepal, siendo un país de bajas emisiones, sufre de manera desproporcionada los efectos del cambio climático, e instó a las naciones con mayores recursos a asumir un compromiso ético y coordinar acciones frente a la emergenciâ ambiental.
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